MARACANA, 16 de Julio 1950 URUGUAY CAMPEON DEL MUNDO

MARACANA, 16 de Julio 1950 URUGUAY CAMPEON DEL MUNDO



Página gloriosa para el fútbol de Uruguay, del mismo Uruguay
que había conquistado en Colombes en el 1924 el título de Olímpico que lo
revalidó en Amsterdam (1928), venciendo en la final a Argentina en un histórico
y memorable 2 a 1. Triunfos estos que lo convirtieron en la primer sede de
disputa de un Campeonato Mundial de Fútbol, organizado por F.I.F.A, y poniendo
en disputa la Copa Jules Rimet, en honor al Presidente de dicha Federación.
Montevideo se viste de gala estrenando el entonces
majestuoso Estadio Centenario, precisamente festejando el centenario de nuestra
independencia. Otra vez quiere el destino que a la final lleguen los dos
equipos que representan a ambas márgenes del ancho río. Argentina y Uruguay, ya
en una postrer controversia deportiva, dirimen el primer campeonato mundial de
fútbol. Ya no causa asombro al Viejo Mundo, que los ignotos "indios
charrúas" como fuimos bautizados en el 1924 y nuestros hermanos más
dilectos y más cercanos, polaricemos la atención futbolística del azotado Mundo
de ese entonces, sobretodo en las regiones europeas, azotadas por las tristes
consecuencias de la Primer Guerra Mundial. La balanza, coquetea con el Río y
sus olas que a lo ancho y largo recorren el estuario del Nuevo Mundo, y a su
vez con el dictado de la justicia, enancada en la vergüenza, la garra y las
condiciones, hacen posible que luego de un emocionante 4 a 2, nuevamente
URUGUAY, nuestro querido URUGUAY, mi querido URUGUAY, se convierta en el Primer
CAMPEON MUNDIAL de FUTBOL. Es que humildemente, las aguas del ancho río, riegan
la mejor semilla futbolística que nos dejaron como legajo, aquellos ingleses
que poblaron estos países y nombres como los Brown, nos vienen a la memoria a
la hora de recoger la mejor cosecha.
Sólo Don Francisco Varallo queda como recuerdo vivo y
presente de aquella épica final. El pibito de Gimnasia y Esgrima de La Plata y
Boca, que con sus genialidades muy propias de un crack, asombraba a un estadio
repleto, permanece actualmente en perfectas condiciones físicas y mentales,
como mejor testigo fiel de una batalla, de la cual mucho se habló y por la cual
se derramaron ríos de tinta, con todos los colores posibles e imaginables.
Todo esto a manera de introito de lo que vendría y que,
precisamente es el motivo de este humilde recuerdo.
La Primera Guerra Mundial, sigue diezmando a Europa. Los
mundiales de la década del 30, o sea 34 y 38, no ofrecen garantías para la
presentación de los mejores exponentes del fútbol mundial. Quizás como
consecuencia de ello Italia, se ve favorecida con dichas ausencias y logra
satisfacer necesidades propias de un régimen totalitario e impune, y logra
contar en sus filas jugadores de la talla nada menos que de "El doble
ancho" Monti y Raimundo Orsi también anduvo por aquellos pagos y de esa
manera consecutivamente, logra el título de mejor - a medias- en ambas
ocasiones.
Segunda Guerra Mundial y el fútbol ya no compite a nivel
mundial. Se produce un lógico impasse, y recién en 1950, Brasil tiene a su
cargo la organización del nuevo Campeonato Mundial. Aparece en escena y se
presenta en sociedad, el más majestuoso estadio de fútbol, que el Mundo pueda
presentar en ese momento. Con capacidad para unas doscientas mil personas, es
un verdadero monumento construído con la mejor y más sana intención de
disfrutarlo a pleno. Por ese momento, el fútbol brasilero aparecía con notorias
características propias, que lo convertían en el mejor exponente futbolístico
del planeta. Con Argentina ausente debido a problemas políticos locales, una
escasa asistencia de representaciones europeas, por hechos de público
conocimiento, quedaba la presencia de Uruguay, quizás más por su prestigio
anterior, que por las demostraciones de ese momento, como una lejana y posible
"contra" de la que sería la fiesta mais grande do mundo.
Él régimen de disputa de ese campeonato Mundial, fué único y
distinto. Los cuatro equipos mejores clasificados en sus series, jugarían una
rueda final por puntos y todos contra todos, para definir los cuatro puestos en
disputa.
Precisamente, más favorecía a los cariocas esa
reglamentación, dada la enorme superioridad demostrada por el equipo dirigido
por el "obeso" Flavio Costa, en todas las actuaciones previas.
Es así que el domingo 9 de Julio comienza a jugarse esa
rueda final. Brasil, en su Maracaná en Río, enfrenta a Suecia, a la que le
impone una goleada histórica 7 a 1. Mientras eso ocurría, en San Pablo en el
estadio Pacaembú, URUGUAY, lograba el empate en 2 con España, con un gol
agónico de Obdulio Varela, como consecuencia de un largo remate de fuera del
área, dejando sin chance a Ramallets, famoso golero español.
Segunda fecha que se disputó, no estoy muy seguro si
miércoles o jueves, pero que enfrentó, en Río a Brasil (6) con España (1)
Apabullante demostración de fútbol de los piloteados por Adhemir, que
demolieron en poco tiempo a los temidos españoles, entregados a la buena
potencia del famoso centrodelantero Zarra que ni melló en un ápice los riesgos
norteños. El carnaval carioca festejaba a pleno esos triunfos, y ni siquiera
tenían en cuenta el triunfo que a la misma hora en Pacaembú, obtenía URUGUAY
sobre Suecia con un resultado de 3 a 2, y conseguido luego de ir siempre en
desventaja.
Así llegamos a la definición de ese petit torneo que
consagraría al Campeón Mundial. Brasil con cuatro puntos, aventajaba por uno a
URUGUAY, que había conseguido tres. Por lógica consecuencia, con sólo empatar
se alcanzaba la consagración final. Pero ni siquiera el más pesimista de todo
el universo, podía presagiar lo que ocurriría a la postre, ese histórico 16 de
Julio, del que hoy nos separan 65 años de distancia. Río era carnaval
anticipado, todo previsto para festejos que se soñaban interminables. Lo más
inimaginable y descabellado que se le ocurriese a alguien era poco para desatar
esa alegría, que ya no estaba contenida, que se expresaba en cada momento, en
cada lugar, y se agigantaba cada vez más en espera de la hora del trámite en
que se iba a convertir, eso que ni siquiera tenía visos de final.
Lo demás, lo ocurrido en la cancha, no se los voy a contar.
Quien no lo sabe. Quien deja de reconocer tanta gloria junta. Sería demasiado
reiterativo, que el primer tiempo terminó 0 a 0. Qué a los 3' del 2do. tiempo
Friazza ponía el marcador 1 a 0 y desataba por sólo 18 minutos, el carnaval más
grande que la historia del carnaval mismo, pudiese imaginar. Ya ningún
brasilero miraba más nada de lo que ocurría en la cancha, sólo esperaba el
grito de algún "desprevenido" que festejaran nuevo gol quizás de
Zizinho, de Adhemir,de Jair, hasta el mismo Barboza ellos creían que estaba en
condiciones de convertir. A los 21' el silencio empezó a ganar el cemento. Una
perfecta volea del "Pepe" Schiaffino ante un centro servido desde la
derecha por Ghiggia, se anidaba en las redes de la valla custodiada por
Barboza. Un cosquilleo empezó a sentirse en el cuerpo de todos y cada uno de los
habitantes de este hermoso país. Desde Getulio Vargas hasta quien Vd. querido
lector
imagine. A los 34´una corrida alocada por la derecha con
pases repetidos y punzantes entre Julio Pérez y Ghiggia, terminaba con un
remate seco, a media altura, que iba al lugar vacío que quedaba entre el poste
y Barboza.
Lo demás lo dijo, dice y dirá la historia. EL URUGUAY VIEJO
NOMAS enronqueció gargantas, en Maracaná: las de Solé, Duilio De Feo y Cheto
Pellicciari y unos pocos privilegiados testigos de una de las mayores hazañas
que cuenta el fútbol mundial.
Ese mismo URUGUAY CAMPEON, marcó la inocencia de un botija
que con sólo once años en su haber, deliraba, como quizás jamás lo va a hacer,
con la realidad de sentirse campeón del Mundo. Ese mismo botija que allá en la
parada final del 125 de C.U.T.C.S.A. ómnibus que iba de la Villa del Cerro a
Aduana, en esa esquina veía a diario en el boliche del "Quique"
Vizentín a MATIAS y a WILLIAM, Titular y suplente -en ese momento se decía BACK
DERECHO- de la Selección que se consagró CAMPEON MUNDIAL.
Se fué una vida. Quedó un recuerdo. Un enorme recuerdo Un hermoso recuerdo Una inimaginable alegría,
así lo dijera el inovidable Carlos Solé. Sigo feliz. Sigo orgulloso. Sigo
esperando.....Soy egoísta VICTOR HUGO, tendrías que ser más viejo. Así te
hubiera podido escuchar decir ahí va ese "meteoro cósmico" en clara
alusión, que seguro habrías hecho de Alcides Edgardo Ghiggia. Pero todo en la
vida no se puede.......
Mi reconocimiento a todo ese magnífico plantel:
ARQUEROS: Roque Gastón Máspoli (Peñarol) y Aníbal Paz
(Nacional)
BACK DERECHOS: Matías González (Cerro) y William Ruben
Martínez (Rampla Juniors)
BACK IZQUIERDOS. Eusebio Ramón Tejera (Nacional) y Héctor
Vilches (Cerro)
HALF DERECHOS. Juan Carlos González (Peñarol) y Schubert
Gambetta (Nacional)
CENTRE HALFS. OBDULIO JACINTO VARELA CAPITAN (Peñarol) y
Rodolfo Pini (Nacional)
HALF IZQUIERDOS. Víctor Rodríguez Andrade (Central) y
Washington Ortuño (Peñarol)
WING DERECHOS: Alcides Edgardo Ghiggia (Peñarol) y Julio
César Britos (Peñarol)
INSIDER DERECHOS: Julio Perez (Nacional) y Carlos Romero
(Danubio)
CENTRE FORWARD: Oscar Omar Miguez (Peñarol) y Carlos Rijo
(Central)
INSIDER IZQUIERDOS. Juan Alberto Schiaffino (Peñarol) y Juan
Burgueño (Danubio)
WING IZQUIERDOS. Ernesto Vidal (Peñarol) y Ruben Morán
(Cerro)
DIRECTOR TECNICO. Juan López (Central)
PREPARADOR FISICO. Romeo Vázquez (River Plate)
El árbitro de la final Mr. Reader
· La selección brasileña: A la usanza del momento
· Barboza
Augusto (cap) Juvenal
Bauer Danilo Bigode
Friazza Zizinho Adhemir Jair Chico
KINESIOLOGOS. Carlos Abate y Juan Kischberg.
MASAJISTA. Matucho Fígoli. Unico representante de las cuatro
delegaciones uruguayas que obtuvieron títulos olímpicos y mundiales.
UTILERO. El Gallego Alvarez-
ARBITRO, que acompañó a la delegación Esteban Marino.
A todos ellos mi más profundo agradecimiento.
N.de R: En el momento que fue escrito este humilde homenaje
VARALLO aún vivía, al poco tiempo dejó de existir. Valga la aclaración.
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